quinta-feira, 19 de agosto de 2010

Cómo te explico...

Cómo te explico la lógica intacta

De nuestra culinaria masturbación.


Cómo te explico los años gozados

Las horas más largas de la rebelión.


Cómo hacer que me entiendas bajito

Si de la ballena bebo su leche más larga.


Cómo jurarte que ya no me angustio

Si en algún silencio mi pie se resfría.


Cómo mostrarte las ganas abiertas

De montarte abierta de ganas por mí.


Cómo saberte de mango…

si tu sexo es mata de ají.


Cómo negar la razón altiva

De tu altanera promiscuidad.


Cómo explicarte que protejo el viaje

Y el deseo único de verte gemir.


Cómo te digo que mi úlcera gástrica

También es de fuego y antílope tuerto…


Si entre los faroles

Me abrazó la luna

Con sus piernas largas

Salivas de ron.


Si entre las cobijas

Me rasgó la carne

Me lamió la herida

Me dejó dormir.


Cómo explicar...me un amor de Montmartre

En tiempos malditos de Santa Eficacia.


Cómo dejarte quietica y dormida

Si este aire caliente de la primavera…


Cómo no expulsarte, amor, de la cama

¿No ves que el poema no quiere acabar?


Bogotá/Rio de Janeiro, 2010

domingo, 18 de julho de 2010

...

Y en las tardes apenas-violeta dejo que mi cabeza se hunda entre la yerba fresca de algún parque bogotano.

Y penetre el viento frío a lavar el cerebro de sentidos y razones

Y salga un arrullo vegetal dentre mis labios de infierno

Y tome el sol como suya la alegría deste cuerpo maltrecho


Habrá siempre canciones para los buenos tiempos, que si bien ilusiones no dejan lo buenos

También besos lactantes

Habrá donde mires espíritus fuertes, guerreros, que no agachan el corazón ante las inmundicias del mundo

Y penes sin armadura

Habrá dados travestidos de machete y cóndor que no dejan de observarte para definir el momento exacto

Vulvas gozosas, aún

Y siempre, a medio día, te encontrarás el cadáver despellejado de cualquier vecino y siempre,

siempre, siempre habrá un andén para rezarlo y una chocolatina Jet.

Y dos culos sonrientes.


(esta brisa helada que nos acerca al cielo

en sus amores intensos con la piel erizada

y el sol… el sol… el sol

con sus candidez andina,

con su manía

de mentir)


Y en las tardes apenas-violeta dejo que mi cabeza se hunda entre la yerba fresca de algún sueño bogotano.

Y penetre la esperanza a lavar el cerebro de sentidos y razones

Y salga un arrullo vegetal dentre mis rabias

Y tome el mundo como suya la alegría deste cuerpo maltrecho


Y si la angustia amenaza tornado mis párpados maquillados se cierran para la arena no ahogar la lucidez.

Y como un cangrejo contra las rocas cuando la mar revienta

Y me hago pararrayos sin dejar de ser flor

Y fluye la delicada sonrisa de las palomas que se hacen las muertas

Habrá siempre canciones para los buenos tiempos, que si bien ilusiones no dejan lo buenos

Y corazones sin adjetivos dispuestos a cantarlas.

Bogotá, 2005 (Rio de Janeiro, 2010).

segunda-feira, 28 de junho de 2010

Terras estranhas.

(Porto Alegre, Outubro de 2006)

I.

Volto a escrever, numa língua estranha que meus dedos não aceitam tranqüilamente. Delicio-me, mas o caminho mostra-se dificílimo. Pouco conheço de seus jogos, necessidades, calores e extremidades.

Tenho todas as cartas prontas, os silêncios e as hipérboles; algumas metáforas infalíveis e dois ou três giros narrativos que são quase quase narcóticos. Uma lista de advérbios de modo, de tempo, de espaço e até de posição, construída nos não poucos anos de prática poética.

Mas essa língua se me escapa. A terra pela que transita não aceita a sua lavoura, sua promessa. E não é tanto, o meu problema, para responder perguntas ou escrever relatórios; é, principalmente, para evitar que ela pule da cama mais uma vez com aquele rosto de decepção. Amassar poemas certos.

II.

Estou de novo usando o azadón, a hoz, o velho tractor e o costal onde boto os frutos maduros, só que nenhum deles é mais o que era, agora até o cachorro esqueceu-se de ladrar com G.

III.

Aquela terra é mesmo estranha, podes tentar com sabonete e água quente, até com pedra e escova de fios de aço. Podes tirar a pele, polir o osso cru, e esta terra, verás, simplesmente não sai.


Tierras extrañas

I

Vuelvo a escribir, en una lengua extraña que mis dedos no aceptan tranquilamente. Me delito, pero el camino se muestra en extremo difícil. Poco conozco de sus juegos, necesidades, calores y extremidades.

Tengo todas las cartas listas, los silencios y las hipérboles; algunas metáforas infalibles y dos o tres giros narrativos que son casi casi narcóticos. Una lista de adverbios de modo, de tiempo, de espacio y hasta de posición, construida en los no pocos años de práctica poética.

Pero esta lengua se me escapa. La tierra por la que transita no acepta su arado, su promesa. Y no es tanto, mi problema, para responder preguntas o escribir informes; es, principalmente, para evitar que ella salte de la cama una vez más con aquel rostro de decepción. Arrugar poemas ciertos.

II.

Uso de nuevo el azadón, la hoz, el viejo tractor y el costal en donde echo los frutos maduros, sólo que ninguno es más lo que era, ahora hasta al perro se le olvidó ladrar con G.

III.

Aquella tierra es realmente extraña. Puedes intentar con jabón y agua caliente, hasta con piedra y cepillo de cebras de acero. Puedes quitar la piel, pulir el hueso crudo, y esa tierra, verás, simplemente no sale.


El Brindis del Gran Bicho.

A LuihGa, con quien tanto y tan placentero esfuerzo hicimos para desprestigiar a dios.


“…el más depravado de los libertinos brutales,

de los prácticos de la carne,

no alcanza a realizar la mitad del sueño lascivo de un poeta enfermo…”

Ibis. José María Vargas Vila.


-Brindo por esta puta vida que en veces no entiendo- ya con seis tragos encima y una sonrisa bien puesta.

-No brindo por nada- fue su frase durante las primeras dosis.

-Brindo por las mujeres que derrochan simpatía... brindo por la cirrosis, por la vacuna del SIDA- cantó a tres voces divinas.

-Brindo por mis errores loados en sus magníficas palabras- dijo con el noveno trago.

-Brindo por la tarde de ayer y una poesía de nonsense que se convirtió en mundo- gritó casi nostálgico al encender un habano.

-Brindo por la puta vida que jamás entenderéis, que es inevitablemente vuestra y a la que yo os he condenado- dijo alzando la copa por decimocuarta vez.

-Brindo por que de mis heces hacéis gloria, fiesta y norma- proclamó de pie sobre la mesa y casi cayéndose.

-Brindo para pediros perdón por lo que he hecho con vosotros. No sabía bien lo que hacía... tendreis que entenderlo– concluyó el Gran Bicho, sobre el amanecer del octavo día, casi llorando y disminuido como un chiquillo apesadumbrado.

Bogotá, 2005

sábado, 29 de maio de 2010

Al oriente, la cordillera

Al oriente, la cordillera

bajo mis pies, la cordillera

en el aire...

Y en esta piel que vuelve,

la sangre india y mutilada

cruzada y mutilada

mora y mutilada

también vuelve.


Eterna presencia de lo que soy

De lo traicionado y lo perdido

Cordillera lúgubre

Funeral constante

Desde lo alto,

cementerio de sonrisas

calendario agónico

fe sin nombre ni dios

llanto de burgués sin llanto

derramado impune

sobre la selva y el río

como las vísceras

que no conoce.


Al occidente, el sol

bajo mis alas, el sol

en el alma...

Y en la sabana inmóvil

los sueños del siglo son mutilados

los sueños del siglo son realizados

los dueños del siglo son festejados

los dueños del circo…

también vuelven.

Aerolíneas Argentinas: Buenos Aires – Bogotá, 2 de agosto de 2007.